Claudio Roa Ramos: La pelea no es por harina. La pelea es por el poder.

Publicado: 19/05/2013 en Uncategorized

Es natural ver a la burguesía defender sus intereses, sin importar a qué costo. La historia de la humanidad está llena de evidencias de la lucha férrea que contra el pueblo ha emprendido esta casta de propietarios que nada tiene de demócrata y que busca imponerse a través del saqueo, la explotación y la mentira.

Hoy lunes 13 de mayo hemos visto, primero con sorpresa y luego con indignación, a un hijo de la burguesía asumir su rol histórico frontalmente ¿Esto debería asombrarnos? La respuesta es afirmativa. Hace una década, el rostro de Lorenzo Mendoza (heredero de Empresas Polar) sólo era conocido por los descendientes de los amos del valle. Esta camarilla siempre gobernó a través de una camada de politiqueros farsantes, adecos y copeyanos, que cayó en desgracia con la irrupción de la Revolución Bolivariana, liderada desde 1998 por el Comandante Chávez a la cabeza del gobierno, y que tuvo sus inicios el 27 de febrero de 1989. Las victorias populares no dejaron más remedio a los hijos de la oligarquía que dar la cara, y por eso hoy vemos en la escena política a personajes como Capriles, Leopoldo López, María Corina Machado y Lorenzo Mendoza dirigiendo partidos políticos reaccionarios con la intención de defenestrar el gobierno popular que los venezolanos nos estamos dando, hoy dirigido por el camarada Nicolás Maduro.

Al grano: recientemente Empresas Polar ha arreciado su escalada hambreadora contra el pueblo venezolano. Para nadie es un secreto que este monopolio ha escondido la comida que distribuye (porque nada produce) en cada coyuntura electoral, con la finalidad de generar una zozobra entre los venezolanos que desemboque en voto castigo contra la Revolución, empleando para ello a la prensa burguesa, experta en engañar, desinformar y tergiversar ¿Acaso alguien puede negar el papel conspirativo que dicho binomio jugó a finales de 2002 e inicios de 2003, durante el sabotaje petrolero dirigido por la tecnocracia que manejaba PDVSA?

El burgués Lorenzo Mendoza, en la rueda de prensa de hoy lunes 13 de mayo, sentenció cínicamente (como el burgués que es) la transparencia de su empresa y de su familia. Manifestó que el complejo industrial que regenta nada le debe a algún gobierno venezolano, e hizo un llamado a no politizar el tema empresarial. Bueno, burgués Mendoza, lo que dices cae por su propio peso:

El consorcio Polar se desarrolló inconmensurablemente bajo la dirección de Eugenio Mendoza, comerciante que hizo grandes negocios con el dictador Marcos Pérez Jiménez (lacayo del imperialismo y el capital financiero transnacional) a la sombra de las licencias de importación. Tras la caída del dictador Pérez Jiménez, Mendoza se infiltra en el gobierno de Rómulo Betancourt, otro lacayo del imperialismo y el capital financiero transnacional. La historiografía oficial de la segunda mitad del siglo XX, o para ser más precisos, la historiografía burguesa, se dio a la tarea de bautizar al período de gobiernos adecos y copeyanos que abarcó desde 1958 hasta 1998 como democrático. Eso es absolutamente falso, pues si algo caracterizó a esos gobiernos fue su total desconexión con el pueblo y la entrega absoluta al capital. Esos gobiernos fueron una mascarada de la burguesía, un instrumento que pusieron al servicio de sus intereses, el maquillaje necesario para realizar sus tropelías y para desangrar el país desde el punto de vista económico, en franca unión con el imperialismo estadounidense.

Una publicación impresa llamada ‘Reventón’, que circuló en Venezuela durante 1971, recoge lo siguiente:

“La prueba más eficaz de que el Estado venezolano es un prisionero de la burguesía, la suministran las listas de las personas que han ocupado en los últimos trece años los puestos económicos claves en el gobierno nacional.

Ministerio de Hacienda

1)     Arturo Sosa, capitalista destacado del Grupo Vollmer.

2)     José Antonio Mayobre, empleado de Eugenio Mendoza y de los Boulton.

3)     Tomás Enrique Carrillo Batalla, banquero.

4)     Andrés Germán Otero, empleado de Eugenio Mendoza.

5)     Francisco Mendoza, socio de Eugenio Mendoza.

6)     Pedro Tinoco, vinculado a intereses petroleros, Chase Manhattan.

Corporación Venezolana de Fomento

1)     Luís Vallenilla, del grupo Mendoza.

2)     Eloy Anzola Montaubán, vinculado a Seguros La Seguridad.

3)     Francisco Mendoza, quien posteriormente fue Ministro de Hacienda.

4)     Eduardo Gómez Tamayo, empresario larense.

Banco Central de Venezuela

1)     Carlos Mendoza, hermano de Eugenio Mendoza.

2)     Alfredo Machado Gómez, del Grupo Vollmer.

3)     Alfredo Lafée, expresidentes de Fedecámaras, empleado de Eugenio Mendoza”.

Continúa enumerando ‘Reventón’: “Que el Estado se someta a los deseos de la clase más poderosa económicamente, tiene que ser así bajo un sistema cuya piedra angular es la propiedad. En cualquier sociedad capitalista, la medida del poder lo da la medida de la posesión. La democracia venezolana actual ha sido especialmente explícita en relación a esa norma. El Ministerio de Hacienda, para poner un ejemplo más elocuente por ser ahí donde se elaboran los presupuestos y se establecen prioridades en los gastos públicos, en muy raras ocasiones ha dejado de estar bajo la dirección de empresa capitalista. La Corporación Venezolana de Fomento, organismo inventado especialmente por el gobierno para auspiciar y promover proyectos industriales, ha sido puesto regularmente a la disposición de la alta burguesía. Durante largos años estuvo en manos de Luís Vallenilla, uno de los hombres más reaccionarios que han estado en cualquier administración venezolana. En el Banco Central de Venezuela, la institución que establece la política monetaria para el país, se ha llegado a los casos insólitos de colocar  a su cabeza a Carlos Mendoza, hermano de Eugenio, el capitalista venezolano más poderoso, y en la actualidad a un expresidentes de Fedecámaras, Alfredo Lafée. Aún apartando los organismos oficiales de carácter estrictamente económico, la presencia de la burguesía en los puestos claves del Estado ha sido constante, numerosa e influyente.

Las explicaciones de estos fenómenos están al alcance de cualquier inteligencia. Los presidentes venezolanos llegan a su encumbrada posición no sólo vinculados a sectores de la burguesía, sino inclusive gozando del visto bueno y del apoyo financiero de esos sectores”.

El subdesarrollo en que cayó Venezuela, y del que hoy estamos saliendo, tiene como gran responsable a un apellido: Mendoza. Ellos son los verdaderos expropiadores. Derrotarlos no es un asunto de harina, aceite o mantequilla; derrotarlos es un asunto de poder.

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