Diferencias entre anarquistas y anarcoides.

Publicado: 01/01/2014 en Uncategorized

   Varios meses atrás escribiendo sobre el tema, algunas personas en twitter me criticaron por el uso indistinto de palabras como “anarquista” y “anarcoide” (este último, residuo curioso y mal concebido del primero, producto de lecturas superficiales y de un ego rebelde que se vanagloria de despreciar al marxismo en particular, y a la teoría socialista en general). Reflexionando luego sobre el tema, descubrí que tal observación era válida, y en algunos casos mi generalización sobre el tema contribuyó a difundir interpretaciones erróneas sobre esta cuestión, llegándose a pensar que cualquier crítica a la revolución podían pasar por “anarquista” (un exabrupto que es más resultado de una lectura superficial sobre las corrientes anarquistas que sobre la real autocrítica revolucionaria) .

   Por ello, he decidido construir una lista de diferencias entre estas dos clases de personas, cuyas ideas, en general, coinciden en alejar al pueblo del socialismo auténtico, el socialismo chavista.

Un anarquista dirá que es defensor de las ideas y prácticas revolucionarias de Bakunin y socios.

Un anarcoide dirá que desconfía incluso de esas ideas.

Un anarquista está claro en sus ideas.

Un anarcoide no está claro en nada. Pudo haber votado, cantado y llorado por Chávez, pero sus palabras y acciones siempre se caracterizan por confundir y dividir al pueblo (todo lo contrario de lo que hizo Chávez).

Un anarquista odia a Chávez y a Bush por ser las dos caras de la misma moneda.

Un anarcoide solo se acomoda con Chávez porque “no le queda más remedio”.

Un anarquista tratará siempre de sabotear la revolución socialista.

Un anarcoide también lo hará.

Un anarquista es enemigo del Estado y de la autoridad burguesas.

Un anarcoide es antiautoritario y antiestado, pero a su manera “extrañamente chavista”: rechaza incluso la autoridad del PSUV (cuando le conviene), y ataca al Estado (aunque trabaje para él, como periodista, o empleado público en algún ministerio, oficina regional, gobernación o alcaldía).

Un anarquista buscará la manera de difundir su ideología a través de panfletos y esténciles.

Un anarcoide, aún contando con el apoyo del Estado Revolucionario, dirigiendo un medio, con Ipads, laptops  smartphones, WiFi o alguna otra tecnología de punta de la que disponga, es incapaz de promover ideología alguna (porque como ya expliqué antes, no la tiene; solo intereses).

Un anarquista buscará organizar a la sociedad para se enfrente al Estado burgués.

Un anarcoide es incapaz de organizar hasta su pensamiento. Menos podrá organizar al resto de la sociedad: a lo sumo, una pequeña secta de inconformes quejosos como él. El que más grite y grosero parezca, llegará a ser el sumo sacerdote de la cofradía anarcoide. En estos casos, las intrigas y peleas a cuchillos entre camaradas son algunos de los entretenimientos a los que los anarcoides son especialmente afectos; de ahí que su número sea históricamente escaso,  e inevitablemente esto conlleve al Fracaso de la Gran Revolución Anarcoide Mundial.

 

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