Archivos para abril, 2014

(Originalmente “Educación e ideología”, del 07 de Octubre de 2009)

Recientemente, sectores de oposición hicieron un escándalo sensacional con la nueva ley orgánica de educación. Según nuestra derecha, la buena e impoluta educación  carece de ideología o trasfondo político. Los ideólogos del antichavismo, desde Manuel Rosales hasta el cardenal Urosa Sabino, nos alertan acerca de los peligros del adoctrinamiento político, de la enseñanza jerárquica y autoritaria, y de la imposición de ideas malsanas en la mente de niños y jóvenes. Estos censores de mente estrecha adjudican esos aterradores atributos al adoctrinamiento socialista sin mostrar prueba alguna, pero callan acerca del adoctrinamiento del capitalismo, cuyos efectos en el ser humano y en el medio ambiente han demostrado ser mucho más perjudiciales que el “tenebroso” socialismo. Ese adoctrinamiento del capitalismo que ellos apoyan con su silencio hipócrita y viles mentiras.

A este respecto, me limitaré a citar algunas líneas del año 1973, de los políticamente correctos profesores de la Universidad de Rutgers, Jay Rumney y Joseph Maier, y veremos qué tan cierto es eso de una educación libre de ideología en el “moderno y libertario” capitalismo:

“…Igual que la religión, la educación constituye un rasgo indeleble y característico de todas las sociedades humanas. En el sentido más general, apunta a la socialización del individuo y a su adoctrinamiento en la cultura de su grupo. El niño adquiere la capacidad, las ideas y los valores necesarios para desempeñarse con éxito en la sociedad. Son muchas las normas de conducta que se aprenden de aquellos que poseen la misma posición social que uno. “La conducta correcta” es transmitida, sin embargo, por aquellos especialmente facultados y autorizados.  La sociedad confía a sus miembros más viejos la transmisión de las partes más esenciales de su patrimonio, transmisión que se lleva a efecto no sin una considerable compulsión. En relación con el niño importa más que se ajuste a las normas que el hecho que las comprenda: importa sobre todo que las obedezca, que asimile los usos y costumbres y que se familiarice con su propio papel y situación y quienes lo rodean.

“Toda sociedad debe realizar esta tarea de acomodación si desea perpetuarse y preservar su patrimonio cultural. En las sociedades primitivas relativamente estables no hay necesidad alguna de instituciones educacionales. La transmisión de la cultura tiene lugar por medio de la asociación espontánea de la familia o grupo de parientes. Una sociedad moderna, compleja y dinámica, no puede, en cambio, educar a sus miembros con tanta simplicidad. Para adiestrarlos en las formas generales de la cultura y prepararlos para sus papeles especializados, no puede depender de factores casuales. La educación debe ser cumplida por funcionarios especializados dentro de un sistema que abarque desde la nurserí hasta la universidad.

“… Con la decadencia de la era liberal, la educación liberal debió sufrir fuertes ataques. Las sociedades modernas ya no pretenden creer con la misma intensidad que antes en el libre intercambio de ideas. Así, se trata de ayudar la victoria de la verdad en el mercado, impidiendo la competencia de cualquier idea “inadecuada”. El sistema educacional se ha encaminado ahora, deliberadamente, hacia lo que siempre se había propuesto ser, es decir, un agente para el adoctrinamiento en las creencias y prácticas impuestas por la sociedad o por los grupos más poderosos. Está muy bien enseñar a los jóvenes a mostrar un espíritu crítico, analítico y amplio, con respecto a los problemas abstractos, pero ciertamente que no con respecto a los problemas sociales y las costumbres y formas de la acción y del pensamiento sancionadas por el tiempo. Mejor que enseñar únicamente a “pensar claramente”, es enseñar lo que se “debe” pensar claramente.”